PAZ

 



Estuve el día 3 de marzo, en el Hospital de Palma, Son Espases se llama.

Pero, antes, nuestro amigo baha’ì de toda la vida, Matias, nos recogió del aeropuerto y nos llevó a su casa de Palma para desayunar. Llevaba mi desayuno (batido de frutas y verduras con los medicamentos de la mañana), pero Margarita, la esposa de Matias, ¡tuvo el detalle de pensar en la ensaimada para Bel y yo! Además, vino una amiga con su pareja de una población cercana, que también es amiga baha’ì de toda la vida. Estuve muy bien acompañado y con muchas muestras de cariño, antes de ir al hospital.

En el hospital, solo tuve dos visitas (lo normal es tener cuatro), pero fueron los médicos más importantes: neurólogo y neumóloga. Estuvimos cambiando impresiones, pero todo bien.

Decidimos con el Dr. Miralles (neurólogo), que mis visitas sean más espaciadas. Al fin y al cabo, no me curan, solo vigilan mi estado y si me pueden ayudar, lo hacen. La causa de esta solicitud, está basada en que me canso mucho viajar por un día a Palma. Me tengo que levantar a las seis de la mañana y pasamos doce horas de viaje, para una hora de visitas. Quedamos en que serán las visitas cada seis meses y ahora son cada tres.

Pero lo tengo que decidir yo y se lo tengo que comunicar con antelación, si voy el junio o el setiembre. Me estoy pensando volver en junio, porque hace buen tiempo y los horarios de los aviones son más relajados. Después volver en diciembre y, a partir de entonces cada seis meses.

Lo que me tranquilizó es que ese doctor, se compromete a mantener el canal de comunicación entre visitas (correo electrónico), de forma tan eficiente: me resuelve los problemas y de forma rápida.

 

 

 

Últimamente, me acuerdo mucho de trayectos y rutas que he hecho con la bicicleta de montaña, que no haré más (¡pero que me quiten lo disfrutado!).

Hace tiempo, hice cuentas, y calculo que, en 30 años de bicicleta de montaña, he hecho 100.000 kilómetros.  He subido al Veleta, más de 3.400 metros, después una bajada de 50 k.

He hecho el Camino del Cid. La Transandalus, el camino de Los Buenos Hombres (cátaros), he tocado el mar en Mallorca y he subido al alto del Puig Major (la montaña más alta de la isla vecina), he temblado de emoción de vivir el momento que miles de estorninos se levantaron junto a mí debido a que los asusté porque no los había visto.

Pero sigo montando en triciclo, acompañado de mi fiel amigo Fel, ando en mi cinta de andar -con vigilancia- y hago tres días de dos sesiones de seis minutos. No quiero dejarlo porque es el único momento que camino.

 

 

 

Sigo a buen ritmo, publicando mis columnas quincenales en el diario Menorca, donde relato mis peripecias con la enfermedad, incluyendo historia de nueve años de enfermedad.

 

Mi esposa Bel, se irá cinco días en abril, después de Semana Santa, a visitar a nuestros hijos y nietos que viven en San Pedro de Alcántara (Málaga) y yo la animé. Ella necesita descansar de mí y ver a nuestros hijos y nietos. Yo ya no puedo viajar, sobre todo, al pueblo de mi hija y pernoctar en su casa, porque tiene barreras infranqueables para mí, necesito una cama articulada y el pueblo no está preparado para personas con discapacidad.

Necesito auxilio de noche y vendrá nuestro hijo menor, el único que vive en Ciutadella. En el día, tendré compañía de amigos y hermanos, pero seguiré con mis actividades. El fin de semana es cuando necesito más compañía. La señora que viene a casa por unas horas, vendrá más horas y me preparará la comida (y también compañía). Lo tenemos resuelto en ausencia de Bel.

Ella necesita vacaciones, porque yo le acarreo mucho trabajo.

Un fin de semana pasado, vino a casa, Ague, la viuda de Tolo enfermo de ELA de Alaior. Vino a Ciutadella por temas familiares y fue tan amable de visitarme. Su visita fue muy agradable y me regaló un recuerdo de Tolo, consistente en el recordatorio del funeral y una rama de un árbol que sembró Tolo, en un soporte fabricado aposta de metal y madera. Me hizo mucha ilusión.

 

 

Este blog no lo lee muchísima gente, su número es comedido, pero lo extraordinario, según las estadísticas propias del blog, es que lo lea tanta gente del extranjero, se supone de habla hispana. Os doy unos datos muy curiosos: después de España, el segundo en importancia, ¿sabéis cuál es?  ¡SINGAPUR! y ¿el tercero? ¡HONG KONG!

¿No es curioso?

 

Visité al urólogo porque pensaba que habían vuelto los problemas con la próstata, pero el especialista me dijo que estaba bien. Me quedé un poco chasqueado porque sigo teniendo dificultades con la micción. Hasta que recordé que había visto un video de un neurólogo argentino que explica muy bien y forma esquemática en que consiste la Esclerosis Lateral Primaria (ELP), que la considera más rara que la propia ELA, porque sólo el 2% de enfermos de neuronas motoras, lo tiene. Me lo volví a mirar y, efectivamente, mi enfermedad crea urgencia urinaria, por tanto, no tengo la próstata afectada, sino que mis complicaciones vienen de la enfermedad. Otra más.

 

Otra dolencia que tengo y no creo que tenga que ver con la enfermedad, es que me salió un eccema entre los cabellos que me produce unos pequeños granos en la cabeza y me da mucho picor. He probado con un champú recetado por la doctora de cabecera, que no sirve y una crema, que no cura, pero calma el picor. Decidí cortarme mi pelo muy corto para aplicarme la crema con más comodidad. Esto tiene una ventaja adicional: no me tengo que peinar y, junto a que no me afeito, son dos faenas menos que hacer cada día.

 

Mi vida se ha vuelto muy limitada, pero me conformo de poder utilizar mis manos para escribir y comunicarme con el móvil. Además, mantengo mi autonomía todavía.

Echo en falta más visitas de amigos y familia, porque me siento solo en casa muchas veces. Quedo solo, porque Bel tiene sus actividades y necesidades. Yo tengo ocupadas muchas mañanas y dos tardes a la semana, que acudo a la universidad de mayores, siempre interesante. Pero las clases terminan a finales de marzo y volveré a tener todas las tardes libres.

¡¡Necesito visitas!!

 

Sigo animado porque tengo aceptadas las dolencias que me reporta mi enfermedad. Como sabéis creo en Dios y confío en Él, he incrementado mis oraciones para que la ELP no avance más y pido a Dios que acepte mis sufrimientos para que los baha’ìs de Irán sean libres.

 

 

Aprovecho para tener un recuerdo para el pueblo iraní, que sus más 90 millones de habitantes encuentre la tan deseada Paz.

¡BASTA DE GUERRAS!

 

 

También para mis hermanos bahá’is de Irán, que las autoridades les tienen tanto odio, que, en las circunstancias actuales, siguen oprimiéndolos y persiguiéndolos.

Tan potente es la luz de la unidad, que puede iluminar la Tierra entera.

Escritos baha’ìs

 

 

 


Comentarios

  1. Gracias, Climent, por compartir tus aventuras y desventuras, tus problemas y tus soluciones. Ya veo que echas de menos visitas de los amigos. A ver si me animo. No olvido la última vez que os visité. Estabas perfectamente y navegamos con el barco de un amigo. Me sorprendió lo lleno que está ahora el puerto de Ciutadella de yates y barcos. El tiempo pasa, pero "que nos quiten lo vivido y disfrutado" como bien dices. Sigue con tus ejercicios con vigilancia y cuidado. Al menos hoy no hablas de caídas. Mejor practicar la calma, que ya no somos niños que caen y se levantan tal cual. Cada edad tiene su ritmo. Y en tus circunstancias lo mejor es la marcha lenta (slow living) que está de moda en los países nórdicos. Un fuerte abrazo.

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